Blog · Sin categoría

Manifestar no es magia… es trabajo con buena actitud (y a veces con las manos llenas de harina)

Desde hace un tiempo, se ha puesto muy de moda eso de “manifestar”. Y sí, confieso que yo también creo un tanto en ello. Creo en el poder de visualizar, de creer en una misma, de hablar bonito de lo que una quiere lograr. Pero también creo en algo que no siempre se menciona cuando hablamos de manifestar: el trabajo que hay detrás.

Porque no, manifestar no es sentarte con una vela aromática, repetir “soy abundante” tres veces y esperar a que el universo toque la puerta con una Thermomix en brazos.

Lo digo con cariño, pero también con un poco de risa (porque en serio lo he visto):

Hay gente que piensa que manifestar es como hacer magia: cierras los ojos, lo deseas mucho… y puf, aparece el millón de seguidores, la casa Pinterest, la agenda llena de marcas y la vida resuelta. Como si el universo fuera Amazon Prime con entrega inmediata.

Pero no. No funciona así.

O al menos, yo no conozco a ninguna persona realmente abundante y exitosa que se haya quedado solo en el deseo.

Las personas más manifestadoras que conozco —y me incluyo—, suelen ser:

Trabajadoras. Enfocadas. Positivas, sí… pero realistas. Y con una constancia que no se rinde al primer intento fallido ni al algoritmo malhumorado.

En mi caso, por ejemplo, sí visualicé este proyecto de vida:

Vivir de mi contenido, hacer recetas, trabajar desde casa, colaborar con marcas, compartir desde mi cocina, hacer comunidad.

Pero también me desvelé editando videos, estudié contratos para cuidar mi trabajo, invertí en equipo, compré cosas que parecían “innecesarias”, aprendí lo que no sabía y, lo más importante, no solté el camino cuando parecía lento o dudoso.

Manifestar es importante, claro.

Pero no se manifiestan resultados desde la flojera.

Ni desde la queja.

Ni desde la idea de que la abundancia se debe sin compromiso.

Se manifiesta cuando una cree…

pero también cuando una le entra con todo, aunque huela a mantequilla y esté cansada.

¿Y tú qué opinas?

¿Crees en la manifestación? ¿Te ha funcionado? ¿O sientes que se ha distorsionado mucho el concepto?

Cuéntamelo aquí en los comentarios o en redes. Me encantará leer tu experiencia.

Aquí hablamos de recetas, sí… pero también de lo que se cocina dentro de una cuando decide vivir distinto.

Firmado:

Alejandra, la señora que manifiesta… pero también trabaja como si no hubiera manifestado nada.